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Lima, 24/01/06 (Noticias Sodálites).- Los días 21 y 22 de enero, se llevó a cabo en esta ciudad el Congreso Internacional «Concilio Vaticano II, Perspectivas para el III Milenio», celebrado en conmemoración de los 40 años de la conclusión del histórico acontecimiento eclesial.
El congreso —organizado por la Asociación Vida y Espiritualidad y el Centro de Estudios Católicos (CEC)—, tuvo lugar en el Auditorio «Antonio Raimondi» de Lima donde asistieron alrededor de 800 participantes. Varios arzobispos y obispos participaron, así como laicos pensadores que se han distinguido por su pensamiento católico en América Latina. La inauguración del evento estuvo a cargo del Card. Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima, quien afirmó que el Concilio Vaticano II es «un don y un desafío» que «interpela a todos los fieles de hoy». Asimismo, dijo que el Concilio «ha sido una profecía del futuro y de una manera muy clara ha lanzado al mundo entero la llamada universal a la santidad. El objetivo intrínseco de la Iglesia, lo que es más esencial a ella es la santidad, es decir, cumplir la voluntad de Dios». El mismo día por la mañana se desarrolló un panel que abordó el tema desde una perspectiva histórica. Mons. Alcides Mendoza Castro, Arzobispo emérito del Cuzco, quien fuera el Obispo más joven durante el Concilio, dio un sentido testimonio de la comunión eclesial que se vivió en todas las sesiones y resaltó el papel de «los dos grandes Pontífices del Concilio: el Beato Juan XXIII y el querido Pablo VI».
A continuación el Padre Armando Nieto Vélez, reconocido historiador peruano y catedrático de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, describió el proceso de convocatoria y desarrollo del Concilio explicando el titánico trabajo de las comisiones y la apertura a las inspiraciones del Espíritu Santo de los padres conciliares. Finalmente concluyó el panel el historiador de la Iglesia, Carlos Neuenschwander, quien, siguiendo las constantes llamadas de atención de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI explicó algunas hermenéuticas de ruptura del Concilio. En particular habló de la lectura representada por la controvertida «Historia del Concilio Vaticano II» de Giuseppe Alberigo de la llamada «Escuela de Boloña», cuya tesis deja de lado las enseñanzas y las actas conciliares y da una acrítica importancia a las informaciones de los medios de comunicación de la época conciliar y a los testimonios de algunos participantes. A continuación el Obispo emérito de Jiundiaí (Brasil), Mons. Amaury Castanho, disertó sobre la Constitución dogmática Lumen gentium, su interpretación y aplicación a 40 años de la clausura del Concilio Vaticano II. Ya por la tarde, el Profesor Pedro Morandé, miembro de la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales, habló sobre los desafíos que la Iglesia debe afrontar hoy en día apoyada en las enseñanzas de la Constitución pastoral Gaudium et spes. «El Papa Benedicto XVI —recordó— nos explicó que en el gran debate sobre el hombre que caracteriza el tiempo moderno, el Concilio debía dedicarse de modo especial al tema de la antropología. Debía interrogarse sobre la relación de la Iglesia y su fe, por una parte, y el hombre y el mundo actual, por otra». Bendición para nuestro tiempo Por su parte, en su conferencia el Fundador y Superior General del Sodalicio de Vida Cristiana, Luis Fernando Figari, abordó el tema de la recta lectura del Concilio Vaticano II, al que describió como «uno de los más grandes acontecimientos, una extraordinaria bendición de Dios para nuestro tiempo». El reconocido pensador latinoamericano recordó las palabras del Beato Juan XXIII en la inauguración conciliar cuando señaló que «lo “que más interesa al Concilio Ecuménico es que se conserve y se proponga con mayor eficacia el Sagrado Depósito de la Doctrina Cristiana”, que hay que exponer para el mundo de hoy “según las exigencias de nuestro tiempo”, pero conservando “el mismo sentido y significado de las verdades”». Luis Fernando Figari destacó luego que el Concilio ofrece «una nueva postura frente a la ruptura», otra clave hermenéutica: la reconciliación desde la cual se disipan las «falsas antinomias». Al respecto, explicó que «no se trata de un sincretismo sino de una praxis reconciliativa que lleva a una síntesis vital y vinculante». Explicó que esta metodología de reconciliación va a lo profundo guiada por la búsqueda de la verdad, y a la jerarquía de la verdad, para desde ella superar las falsas antinomias. Después afirmó que «la renovación necesaria debe estar enmarcada en la continuidad de aquello que de suyo, es decir por su naturaleza, no requiere de reformación ni reforma. Así ha procedido la Iglesia a lo largo de los siglos». «La mejor lectura del Concilio Vaticano II es leer sus enseñanzas plasmadas en la propia vida. La mejor aplicación del Concilio, es vivir a Jesús, es vivir en Cristo, es la santidad», concluyó. Concluyó con mensaje y bendición del Papa Benedicto El domingo 22 de enero, último día de congreso, las actividades comenzaron con un panel conformado por Mons. Adriano Pacífico Tomassi y Mons. José Antonio Eguren, ambos Obispos auxiliares de Lima, y por Juan Paredes Castro, del diario peruano «El Comercio».
Mons. Tomassi habló sobre la educación católica desde la perspectiva del Concilio y resaltó la validez invariable de las intuiciones de los padres conciliares en el tema de la formación cristiana en colegios, universidades y otros centros de estudio. Mons. Eguren, por su parte, explicó el impulso dado por el Concilio Vaticano II a la reforma de la liturgia en toda la Iglesia bajo la clave de la participación activa y fructífera de los fieles y la continuidad con la tradición y con los aspectos esenciales que conforman de manera invariable la vida litúrgica y sacramental de la Iglesia. Asimismo, lamentó los abusos que se dieron y se siguen dando por una mala lectura de la renovación litúrgica conciliar y alentó a ir a los textos del Concilio y aplicar su espíritu con total fidelidad. El Dr. Juan Paredes Castro desarrolló el tema del papel de los medios de comunicación social aplicándolo de manera especial a la realidad peruana. Seguidamente, Don Vicente Espeche Gil, Director en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina y quien fuera embajador de la República Argentina ante la Santa Sede, dictó la conferencia titulada: «La Apostolicam Actuositatem: los laicos ante el Tercer Milenio». Explicó que según las enseñanzas conciliares el papel de los laicos en la evangelización tiene carácter de urgencia. Recordando las enseñanzas del Papa Pablo VI en la «Evangelii Nuntiandi», señaló diversos campos apostólicos en los que los laicos deben, desde su propio estado, dar un coherente testimonio cristiano, así como un anuncio fuerte y claro del Evangelio. Este anuncio, reiteró, debe partir desde un encuentro personal con el Señor Jesús. Finalmente, Mons. Alcides Mendoza declaró culminado el Congreso, previa lectura de un mensaje que el Santo Padre Benedicto XVI envió a los participantes del congreso por medio del Card. Angelo Sodano, Secretario de Estado. El Papa en el documento mostró su alegría porque se mediten y difundan las enseñazas del Concilio y alentó a los presentes a cooperar en su plena aplicación. Asimismo concedió la bendición apostólica a todos los participantes en el Congreso.
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