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Más de medio millar de jóvenes de la Familia Sodálite se encuentran partiendo de misiones a pueblos alejados de diócesis altoandinas peruanas para contribuir con importantes iniciativas de evangelización y promoción humana, precisamente en lugares de situación de pobreza.
De esta manera —y como lo realiza desde hace varios años— la Familia Sodálite nuevamente organiza su «servicio misional de medio año» con el objetivo de dirigir esta vez a 50 grupos de misioneros que llegarán a por lo menos a más de 25 localidades de la sierra peruana. Este trabajo se desarrolla en estrecha coordinación con las diócesis de las zonas que, en muchas ocasiones, no cuentan con el número de sacerdotes necesarios y los recursos suficientes para atender a todos los pueblos de su jurisdicción. Así se ha previsto llegar a poblados andinos de las diócesis de Arequipa, Ayacucho, Huancavelica, Huaraz, Huacho y Ayaviri. El trabajo que los jóvenes misioneros vienen realizando es variado pero centrado en transmitir la fe en el Señor Jesús, la devoción a Santa María y el amor a la Iglesia Católica. Para ello han previsto actividades de preparación sobre los sacramentos de Bautismo, Eucaristía y Reconciliación; jornadas de catequesis rural; animación parroquial, etc. Además, dependiendo de los lugares, se desarrollarán actividades solidarias para atender las necesidades principales de alimentación y abrigo. A varios pueblos llegan también jóvenes profesionales médicos, enfermeras, etc. para realizar campañas de salud. Y en otros sitios se hace incluso necesaria la participación en trabajo comunal y faenas agrícolas. Las delegaciones de misioneros están compuestas por jóvenes, hombres y mujeres, profesionales y universitarios. También se cuenta con la participación de dos grupos que llegan a nuestro país desde la ciudad de Denver (EE.UU.). Las misiones de medio año tienen una duración promedio de una semana, pero en determinados lugares se prolonga varios días más.
La acción misional es muy importante dentro de la espiritualidad de la Familia Sodálite que busca apoyar el proceso de Nueva Evangelización de nuestras tierras, precisamente en zonas que según su realidad y necesidades requieren la presencia de agentes pastorales para cooperar en la animación de la vida cristiana local.
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