|
Autor: Ann Ball Editorial: Vida y Espiritualidad, 2006 Páginas: 185
Vida y Espiritualidad nos presenta el segundo tomo del conocido libro «Santos de nuestro tiempo» de Ann Ball. Se trata de una obra que recoge la vida de santos cercanos a nosotros en el tiempo y los muestra como lo que fueron: hombres y mujeres con preocupaciones y anhelos semejantes a los nuestros, pero con un gran amor a Dios y a los seres humanos. Santa Teresa del Niño Jesús, Santo Hermano Luciano de Malonne, San Juan Bosco, Beatas Carmen Moreno y Amparo Carbonell, San Juan Vianney (El Cura de Ars), Beata Laura Vicuña, San Vicente Pallotti, Santa Francisca Cabrini, Padre Miguel Pro, Venerable Pauline Jaricot, Beato Augusto Czartoryski, Santa Vicenta López, Santo Domingo Savio, Padre Pío, son los santos que aparecen en este volumen. Aquí se recogen las historias de estos hombres y mujeres de nuestro tiempo. Sus ejemplares testimonios de entrega al Señor y de fidelidad al Plan de Dios, nos hablan fuerte y claro de la plenitud humana que sólo se alcanza en el Señor Jesús. A través de estos relatos aparece con nitidez que el llamado a la santidad y su irradiación apostólica constituye una invitación personal. Ann Ball comenzó a escribir vidas de santos siendo profesora de niños. En una ocasión, les mostró fotos de algunos santos del siglo XX y los niños se sorprendieron de que los santos fueran personas de carne y hueso. Inspirada por esta experiencia decidió cooperar a que la santidad sea vista como un ideal al que todos estamos llamados. La autora recuerda en el prefacio de esta edición que «Los santos no fueron estatuas de yeso en una iglesia; fueron personas vivas, ¡tal como nosotros! Algunos fueron adinerados, saludables o bien parecidos; otros, en cambio, sufrieron pobreza, enfermedad o fueron poco atractivos físicamente. Eran personas reales, sujetas a las mismas pruebas y tentaciones que nosotros enfrentamos diariamente. Minuto a minuto, día a día, ellos procuraron cumplir heroicamente el Plan de Dios en su vida cotidiana. ¿Les resultó fácil? No. ¿Fueron perfectos? Tampoco. Pero perseveraron hasta el final. Como dijo en una ocasión un sabio, “un santo es simplemente un pecador que sigue intentado”. (…) Espero que los lectores de este libro se sientan inspirados a seguir los benditos ejemplos que estos modernos héroes y heroínas de Cristo nos regalan».
|