Vida y Mision
Noticias
En Familia
Reportajes
El SCV en los medios
Haciendo memoria
En comunión
Especiales
Galería de Fotos
Sodalicio Región Perú
Recursos
Publicaciones
Suscríbete
Enlaces
RSS
RSS
Google Search

«Cruz Blanca», ser niño en un «campamento» de Cristo Imprimir E-Mail

Tiene 10 años, se llama Oscar y vive en un pueblo joven del Callao. Su rutina cotidiana no es distinta del ambiente de pobreza y violencia que sufren las familias de esa zona y él lo demuestra en su personalidad, su poca valoración personal, la resistencia a la disciplina, los problemas de comportamiento y las dificultades de interrelación personal.

Fue en el verano de este año cuando, Oscar, tuvo la oportunidad de vivir una experiencia diferente. No solo fueron quince días en un campamento de verano en el balneario de Ancón, cerca a la playa. Lo que hizo la diferencia en la vida de este niño, sin duda, ha sido la atención, el calor humano, y el ejemplo cristiano que le ofrecieron las hermanas de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación.

Esta es una de las miles de historias que tiene «Cruz Blanca», una asociación católica que durante los meses de verano realiza campamentos y —en períodos de quince días— acoge a 200 niños de las zonas urbano marginales de Lima y Callao, alejándolos de las calles y dándoles la oportunidad de vivir lo que es propio de su edad.

Durante el tiempo de estos campamentos los niños tienen una gran variedad de actividades culturales y recreacionales, juegan en la playa y se les educa en la fe y en valores, tienen asistencia médica y se les brinda todas las atenciones que necesitan para su estadía.

Estos niños y niñas generalmente viven en la calle, o en hogares de muy bajos recursos, muchos son huérfanos, o abandonados por uno o los dos padres. Se les ubica a través de las parroquias, de comedores populares y otras instituciones de la Iglesia.

Las Hermanas Fraternas recuerdan los primeros días que el pequeño Oscar pasó en el campamento. Era agresivo, desobediente y robaba cosas de sus compañeros. Ellas se dieron cuenta que el niño lo que menos necesitaba era que alguien lo corrija de manera violenta. Por el contrario había que ser pacientes y brindarle confianza y cariño.

Días después Oscar reconoció por sí mismo sus faltas y cambió de actitud. Su alegría finalmente era auténtica. Las hermanas le hablaron mucho del perdón y de la confesión. El pequeño devolvió todas las cosas de sus compañeros y dijo «Yo ya no quiero ser piraña».

UNA INICIATIVA DE MONS. RICARDO DURAND

Así como Oscar, son en total 800 niños pobres los que cada verano viven una experiencia diferente en los campamentos de Cruz Blanca. Esa fue la idea que hace varias décadas motivó a fundar y dirigir esta asociación caritativa al recordado Obispo del Callao, Mons. Ricardo Durand Flores (1917-2004), en el año 1958, cuando aún era sacerdote.

Fue en el año 2003, cuando el mismo Mons. Ricardo Durand pidió a la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, cuya actividad apostólica él ya conocía desde hacía varios años antes, que se hiciera cargo de Cruz Blanca. Desde entonces las Hermanas Fraternas se han comprometido a «custodiar fielmente el ideal que impulsó a Mons. Durand a fundar Cruz Blanca como un proyecto social y solidario al servicio de los más necesitados».

A CARGO DE LA FRATERNIDAD MARIANA DE LA RECONCILIACIÓN

¿Qué acento particular ha aportado la Fraternidad a Cruz Blanca? Luz Dary Gómez Zuluaga responde que «algo que hemos venido acentuando y lo seguiremos haciendo es insistir en la centralidad de la presencia del Señor Jesús en la dinámica del campamento y también en la presencia de María, nuestra madre. Creemos que los niños deben percibir esta presencia en las diferentes actividades que se realizan, en el amor y cuidado que reciben de nosotras, de las voluntarias, de todas las personas que trabajamos durante los campamentos».

Gómez Zuluaga es hermana Fraterna colombiana, vive en Perú hace 12 años y se encarga actualmente de la administración de Cruz Blanca junto con la hermana Erika Arboleda. «La idea (de estos campamentos) —agrega Luz Dary— es que la experiencia fortalezca la fe, la esperanza y la caridad en los niños, que son muy pobres y que sufren muchísimo por diferentes razones».

De Mons. Ricardo Durand las Fraternas rescatan «su compromiso solidario con los pobres, del que dio testimonio siempre, y de manera particular su preocupación afectiva y efectiva por los niños pobres. Cruz Blanca es una prueba elocuente de ello», comentó Luz Dary Gómez.

SER NIÑO EN UN CAMPAMENTO DE CRISTO

A través de todo el cuidado que reciben durante el campamento, ellos experimentan lo que significa ser niños de verdad, ya que muchos de ellos, por la situación de violencia y pobreza en la que viven, deben trabajar y dejar su niñez de lado.

¿Qué hacen los niños durante los campamentos? Son divididos en pequeños grupos por edades y cada grupo tiene una «Guía» que es su encargada. Además cuentan con el apoyo de las «Sub – guías», que son jóvenes que viven el servicio apoyando en todo lo que se les necesite para atender a los niños durante el tiempo de cada campamento.

Los pequeños, diariamente reciben formación en valores (por medio de juegos, cuentos, concursos, dinámicas… para enseñarles la solidaridad, el respeto, la gratitud, la responsabilidad, la amistad, etc.); y formación religiosa (catequesis, talleres para el crecimiento de su fe, Misa los Domingos, actividades que les ayudan a crecer más en su amor a Jesús y María).

«Buscamos que los niños acojan las enseñanzas de fe con más facilidad desde un encuentro con Dios Padre, ayudándoles a recordar el verdadero sentido cristiano de sus vidas y que quede grabado en ellos para cuando dejen los campamentos».

Estos campamentos también destacan por sus actividades de recreación. Los pequeños disfrutan de la playa y de espacios donde se hacen juegos y deportes. Dentro de los juegos, son muy importantes los campeonatos de fútbol para los niños y de voleyball para las niñas. También se organizan mini olimpiadas entre todos.

Los niños se divierten participando de una caminata por todo el malecón de Ancón, así como también de una gran fogata los sábados donde presentan sus talentos y concursos musicales y culturales que permiten descubrir sus dones y la importancia del trabajo en equipo. «Buscamos con todas estas actividades que los niños crezcan en su desarrollo personal y en la forma de relacionarse con los demás».

La vivienda, alimentación y los cuidados de salud son especialmente atendidos por las hermanas. Se les ofrece una alimentación balanceada, educación en normas de higiene y atención médica.

¿Cómo se financia una obra como esta? Con donaciones de agencias extranjeras, de empresas privadas y también de una colecta anual que este año se realizará los días 8 y 9 de noviembre. Esta colecta —que apela a la generosidad de los limeños— es muy importante para el sostenimiento de Cruz Blanca.

«LO QUE MÁS AGRADECEN ES EL CARIÑO»

Los pequeños reciben muchas cosas durante estos campamentos, «pero lo que más agradecen es el cariño, es la experiencia de sentirse queridos», según reconoce Luz Dary Gómez, quien no pierde la alegría y la emoción cada vez que habla de estos niños.

«Es una experiencia —añade— de entrega por amor, de acompañarlos, sufrir con ellos, reír con ellos, darles lo más hermoso que tenemos, el Señor Jesús. Queremos trabajar sin descanso para que el Señor nazca en sus corazones, para que lo lleven en sus vidas, y tengan una experiencia de encuentro con su dignidad de hijos de Dios».


Familia Sodálite | Sodalicio Región Perú
Copyright 2008 - Noticias Sodálites. Todos los derechos reservados.