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Palabras del Cardenal Juan Landázuri Ricketts (+) Imprimir E-Mail

Arzobispo de Lima y Primado del Perú

«Es altamente consolador, en medio de este clima, y como un signo inequívoco de la intervención del  Divino Espíritu, ver en nuestro  medio  el surgimiento del Sodalitium Christiane Vitae, que hoy en está fiesta de María Inmaculada, aniversario de su fundación, viene a renovar  su compromiso de piedad filial mariana, una afirmación de la  presencia de María en  su vida de fe y en su apostolado laical  cristiano».

«Para mí como Pastor, hermanos, como Obispo de la Iglesia, yo encuentro en el Sodalitium Christiane Vitae un motivo de  profundo  consuelo, de inmensa alegría, porque en estos tiempos en que  muchas veces  no existe la necesaria e íntima  comunión que tiene que haber con el Sucesor de Pedro, con el Vicario de Cristo, con su Magisterio, con la jerarquía, con los Obispos, con los sucesores de los Apóstoles, el Sodalitium Christianae Vitae tiene  como timbre especial de su espiritualidad y como motivo de particular, aunque parezca contradicción, de orgullo cristiano, el ser fidelísimos a la Doctrina de la Iglesia, al Magisterio de Cristo, en íntima comunión con el sucesor de Pedro, con los Obispos, con los sucesores de los Apóstoles. Y al ver esta comunión, este espíritu genuino, íntimamente eclesial, y al ver los frutos que está dando el Sodalitium, ¡cómo no voy a estar contento como Pastor! ¡Cómo no voy a venir aquí a unirme en este día, a dar gracias por la Familia Sodálite, por lo que significa su presencia en la Iglesia!»

Lima, 08 de diciembre de 1980
Homilía con ocasión del Aniversario del Sodalicio de Vida Cristiana


«Pido al Señor, por intercesión de María, nuestra Madre, de Santa María de la Evangelización, que desciendan copiosas y abundantes bendiciones  del cielo sobre este Centro Pastoral, sobre los que lo van a regir, sobre la juventud que aquí va a venir y sobre toda la obra que realiza elSodalitium  Christiane  Vitae  en  la Arquidiócesis de  Lima y en otras diócesis del Perú. Que sigan  oyendo muchos jóvenes el llamado del Señor para que formen parte de las filas del Sodalitium. Para que el Señor les dé la generosidad de una entrega total, plena, a este  apostolado, a este servicio de la Iglesia. Para que sean fidelísimos a su vocación. Para que conserven ese carisma con el cual han nacido en la Iglesia, un carisma primero, fundamental, de una profunda vida interior de oración, de contemplación, de comunión con Jesucristo —que allí está  la base de todo—.

Después, desde esa  comunión  con Jesucristo, basado en Él, llegar a ejercer la obra del apostolado con los demás, sobre todo con la juventud. Y  para  que ellos,fidelísimos a su vocación, día a día vayan caminando, ascendiendo en el camino  de la  perfección, y  así santificados  ellos mismos primero, lleven santidad a los demás, Para que sigan surgiendo apóstoles, evangelizadores, sobre todo en medio de la juventud y  para la juventud, y para que —también es una aspiración profunda— sigan surgiendo  del Sodalitium, del  Movimiento, vocaciones sacerdotales. Ya las hay, y están en  camino  muchos más. Esperamos que también en este aspecto, el  Sodalitium preste grandes servicios a la Iglesia».

Lima, 24 de  junio de 1987
Con ocasión de la inauguración y bendición  del Centro  Pastoral «Santa María de  la Evangelización»


«Yo siento —repito— que no he  hecho otra cosa sino cumplir mi deber de Pastor  al saber de este grupo, de este movimiento que comenzaba a surgir y que ya, desde lúego, aunque estos ojos de Pastor no fuesen muy avizores, sí lo eran lo suficiente para darme cuenta de  que éste era un movimiento que surgía con  una gran esperanza para el futuro. Y ahora al verles a todos ustedes y saber lo que es el Sodalitium aquí, en Arequipa, en el  Callao, en Camaná, ahí en Colombia, en Brasil, al verles a todos ustedes, doy gracias a Dios con ustedes, con el Fundador y con todos, porque aquí se ha visto y se ve la señal de la  asistencia particular de la Providencia divina, la presencia del Espíritu Santo que en su Iglesia, en tiempos difíciles, en tiempos de cambio, en tiempos  de prueba también, ha hecho surgir este movimiento para fortalecerla, para extender el Reino de Dios entre nosotros y para, a través de sus diversas acciones apostólicas, cuidar de las personas y encaminarlas a  Jesucristo y a la Virgen María. ¡Qué contentos, pues, podemos estar! ¡Y este Pastor qué contento está en estas circunstancias de haber acogido desde el primer momento al Movimiento, al Sodalicio de Vida Cristiana!»

«Luis Fernando ha hecho un poco  de historia de cómo surgió este movimiento. Pero él no sabe ciertas cosas que yo se. Él no sabe lo que ya yo por diversas fuentes, por diversos canales, iba recibiendo en mi despacho del Palacio de la Casa Arzobispal... Entonces, yo llamé a mi Obispo auxiliar, Mons. Schmitz, del que hace pocos días hemos conmemorado el primer aniversario de su fallecimiento  cimiento, y le dije: «Germán, ponte en contacto con ese señor, con ese ¡oven», creo que joven todavía le dije; ahora le diría señor, Fundador, con todo respeto y con todo cariño al mismo  tiempo. Le dije: "Germán, ponte en contacto con él, dialoga con ellos y después avísame cómo va eso, qué proyecciones tiene, qué  fundamentación tiene y luego  sí podemos  confiar en ellos". A los pocos días vino a mi despacho Mons. Germán Schmitz y me dio unas noticias muy favorables, muy positivas. Era el año '71, cuando comenzó oficialmente ya el Sodalicio de Vida Cristiana; ahora, el  '72, vino  Mons. Schmitz, y dijo esa frase que es una gran realidad, una gran verdad: "este movimiento  es  una plasmación del Concilio Vaticano II. Desde entonces lo he seguido muy de cerca y he cumplido mi deber apoyándolo en todo lo posible y dándole mi respaldo completo como  Arzobispo, como Pastor (... ) Hay cosas que yo he encontrado que encajan perfectamente en la situación actual de la  Iglesia, lo que decía sobre  todo  para  América  Latina  y consiguientemente para el Perú, para nuestra patria, para la Iglesia aquí en el Perú. Porque tiene unas prioridades principales el Sodalitium, por ejemplo, el apostolado a los jóvenes. Tiene otra segunda  prioridad, el amor  preferencial  por los pobres, y otro grado en esta preferencia, en esta  prioridad, la  evangelización  de la  cultura. Ahora  bien, ¿qué cosa está haciendo la Iglesia Latinoamericana en estos momentos para  prepararse a la IV Reunión General de Episcopado Latinoamericano  que tendrá lugar en Santo Domingo?... En esta preparación, en lo que vamos a estudiar allí en Santo Domingo, una  primera  prioridad  del apostolado va a tener la juventud, indudablemente. Por eso ustedes con esta prioridad están encajados completamente, debidamente, en lo que quiere la Iglesia presente, la evangelización, sobre todo de los jóvenes... ».

«Mis felicitaciones, mi enhorabuena, me uno a ustedes para dar gracias a Dios, nuestro Señor por intermedio de María nuestra Madre por la  presencia en la  Iglesia del Sodalicio  de  Vida Cristiana, pidiendo al  Señor que desciendan abundantes gracias y bendiciones sobre su Fundador, sobre los directivos, sobre los  profesos, sobre todos   los sodálites, sobre todos ustedes para que sigan  adelante y el  Movimiento siga creciendo y siga  haciendo  el  bien. Muchas gracias. A los próximos 20 años yo al menos espero desde el cielo acompañarlos y agradecer al lado de Dios por ustedes. Muchas gracias». 

Lima, 6 de diciembre de 1991 
Con ocasión del Encuentro a los «20 años de los inicios de un caminar»


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