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Arzobispo de Lima y Primado del Perú «Es altamente consolador, en medio de este clima, y como un signo inequívoco de la intervención del Divino Espíritu, ver en nuestro medio el surgimiento del Sodalitium Christiane Vitae, que hoy en está fiesta de María Inmaculada, aniversario de su fundación, viene a renovar su compromiso de piedad filial mariana, una afirmación de la presencia de María en su vida de fe y en su apostolado laical cristiano».
«Para mí como Pastor, hermanos, como Obispo de la Iglesia, yo encuentro en el Sodalitium Christiane Vitae un motivo de profundo consuelo, de inmensa alegría, porque en estos tiempos en que muchas veces no existe la necesaria e íntima comunión que tiene que haber con el Sucesor de Pedro, con el Vicario de Cristo, con su Magisterio, con la jerarquía, con los Obispos, con los sucesores de los Apóstoles, el Sodalitium Christianae Vitae tiene como timbre especial de su espiritualidad y como motivo de particular, aunque parezca contradicción, de orgullo cristiano, el ser fidelísimos a la Doctrina de la Iglesia, al Magisterio de Cristo, en íntima comunión con el sucesor de Pedro, con los Obispos, con los sucesores de los Apóstoles. Y al ver esta comunión, este espíritu genuino, íntimamente eclesial, y al ver los frutos que está dando el Sodalitium, ¡cómo no voy a estar contento como Pastor! ¡Cómo no voy a venir aquí a unirme en este día, a dar gracias por la Familia Sodálite, por lo que significa su presencia en la Iglesia!» Lima, 08 de diciembre de 1980 Homilía con ocasión del Aniversario del Sodalicio de Vida Cristiana
«Pido al Señor, por intercesión de María, nuestra Madre, de Santa María de la Evangelización, que desciendan copiosas y abundantes bendiciones del cielo sobre este Centro Pastoral, sobre los que lo van a regir, sobre la juventud que aquí va a venir y sobre toda la obra que realiza elSodalitium Christiane Vitae en la Arquidiócesis de Lima y en otras diócesis del Perú. Que sigan oyendo muchos jóvenes el llamado del Señor para que formen parte de las filas del Sodalitium. Para que el Señor les dé la generosidad de una entrega total, plena, a este apostolado, a este servicio de la Iglesia. Para que sean fidelísimos a su vocación. Para que conserven ese carisma con el cual han nacido en la Iglesia, un carisma primero, fundamental, de una profunda vida interior de oración, de contemplación, de comunión con Jesucristo —que allí está la base de todo—. Después, desde esa comunión con Jesucristo, basado en Él, llegar a ejercer la obra del apostolado con los demás, sobre todo con la juventud. Y para que ellos,fidelísimos a su vocación, día a día vayan caminando, ascendiendo en el camino de la perfección, y así santificados ellos mismos primero, lleven santidad a los demás, Para que sigan surgiendo apóstoles, evangelizadores, sobre todo en medio de la juventud y para la juventud, y para que —también es una aspiración profunda— sigan surgiendo del Sodalitium, del Movimiento, vocaciones sacerdotales. Ya las hay, y están en camino muchos más. Esperamos que también en este aspecto, el Sodalitium preste grandes servicios a la Iglesia». Lima, 24 de junio de 1987 Con ocasión de la inauguración y bendición del Centro Pastoral «Santa María de la Evangelización»
«Yo siento —repito— que no he hecho otra cosa sino cumplir mi deber de Pastor al saber de este grupo, de este movimiento que comenzaba a surgir y que ya, desde lúego, aunque estos ojos de Pastor no fuesen muy avizores, sí lo eran lo suficiente para darme cuenta de que éste era un movimiento que surgía con una gran esperanza para el futuro. Y ahora al verles a todos ustedes y saber lo que es el Sodalitium aquí, en Arequipa, en el Callao, en Camaná, ahí en Colombia, en Brasil, al verles a todos ustedes, doy gracias a Dios con ustedes, con el Fundador y con todos, porque aquí se ha visto y se ve la señal de la asistencia particular de la Providencia divina, la presencia del Espíritu Santo que en su Iglesia, en tiempos difíciles, en tiempos de cambio, en tiempos de prueba también, ha hecho surgir este movimiento para fortalecerla, para extender el Reino de Dios entre nosotros y para, a través de sus diversas acciones apostólicas, cuidar de las personas y encaminarlas a Jesucristo y a la Virgen María. ¡Qué contentos, pues, podemos estar! ¡Y este Pastor qué contento está en estas circunstancias de haber acogido desde el primer momento al Movimiento, al Sodalicio de Vida Cristiana!» «Luis Fernando ha hecho un poco de historia de cómo surgió este movimiento. Pero él no sabe ciertas cosas que yo se. Él no sabe lo que ya yo por diversas fuentes, por diversos canales, iba recibiendo en mi despacho del Palacio de la Casa Arzobispal... Entonces, yo llamé a mi Obispo auxiliar, Mons. Schmitz, del que hace pocos días hemos conmemorado el primer aniversario de su fallecimiento cimiento, y le dije: «Germán, ponte en contacto con ese señor, con ese ¡oven», creo que joven todavía le dije; ahora le diría señor, Fundador, con todo respeto y con todo cariño al mismo tiempo. Le dije: "Germán, ponte en contacto con él, dialoga con ellos y después avísame cómo va eso, qué proyecciones tiene, qué fundamentación tiene y luego sí podemos confiar en ellos". A los pocos días vino a mi despacho Mons. Germán Schmitz y me dio unas noticias muy favorables, muy positivas. Era el año '71, cuando comenzó oficialmente ya el Sodalicio de Vida Cristiana; ahora, el '72, vino Mons. Schmitz, y dijo esa frase que es una gran realidad, una gran verdad: "este movimiento es una plasmación del Concilio Vaticano II. Desde entonces lo he seguido muy de cerca y he cumplido mi deber apoyándolo en todo lo posible y dándole mi respaldo completo como Arzobispo, como Pastor (... ) Hay cosas que yo he encontrado que encajan perfectamente en la situación actual de la Iglesia, lo que decía sobre todo para América Latina y consiguientemente para el Perú, para nuestra patria, para la Iglesia aquí en el Perú. Porque tiene unas prioridades principales el Sodalitium, por ejemplo, el apostolado a los jóvenes. Tiene otra segunda prioridad, el amor preferencial por los pobres, y otro grado en esta preferencia, en esta prioridad, la evangelización de la cultura. Ahora bien, ¿qué cosa está haciendo la Iglesia Latinoamericana en estos momentos para prepararse a la IV Reunión General de Episcopado Latinoamericano que tendrá lugar en Santo Domingo?... En esta preparación, en lo que vamos a estudiar allí en Santo Domingo, una primera prioridad del apostolado va a tener la juventud, indudablemente. Por eso ustedes con esta prioridad están encajados completamente, debidamente, en lo que quiere la Iglesia presente, la evangelización, sobre todo de los jóvenes... ». «Mis felicitaciones, mi enhorabuena, me uno a ustedes para dar gracias a Dios, nuestro Señor por intermedio de María nuestra Madre por la presencia en la Iglesia del Sodalicio de Vida Cristiana, pidiendo al Señor que desciendan abundantes gracias y bendiciones sobre su Fundador, sobre los directivos, sobre los profesos, sobre todos los sodálites, sobre todos ustedes para que sigan adelante y el Movimiento siga creciendo y siga haciendo el bien. Muchas gracias. A los próximos 20 años yo al menos espero desde el cielo acompañarlos y agradecer al lado de Dios por ustedes. Muchas gracias». Lima, 6 de diciembre de 1991 Con ocasión del Encuentro a los «20 años de los inicios de un caminar»
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