|
Palabras de Mons. Gonzalo Rivera |
|
|
|
«Una amistad me une siempre al Sodalicio de Vida Cristiana. Siempre he admirado mucho la comunidad pero no había tenido un conocimiento profundo de ellos. Había oído hablar mucho de ellos, me hablaban de su vida, de la rama femenina, la parroquia del Divino Maestro. Pero no fue sino hasta mi visita pastoral que conocí más a profundidad la comunidad; a sus miembros, la disponibilidad, el servicio que prestan a la Iglesia en todas partes, especialmente en Sudamérica, Centroamérica, también en Europa. Por eso cuando me invitaron a presidir esta eucaristía no podía decir que no; por un gran afecto, un gran gozo, me une a esta comunidad; a todos y cada uno de sus miembros.
Le pido a Dios todos los días que suscite vocaciones de hombres y mujeres que quieran comprometerse con Cristo, comprometerse con la Iglesia en este trabajo apostólico de extender el Reino de Dios por todas partes, que como bien sabemos es un compromiso, una obligación de todo cristiano desde el momento de ser bautizado». Mons. Gonzalo Rivera, Obispo Auxiliar de Medellín Homilía con ocasión de la Profesión Perpetua de un sodálite Medellín, Colombia 15 de setiembre de 2005
|