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Lima, 30/04/07, (Noticias Sodálites) .- Mons. José Antonio Eguren Anselmi, SCV, Arzobispo de Piura, fue elegido por la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) como uno de los obispos que representará al episcopado de nuestro país en la próxima V Conferencia General del CELAM y que en breve se desarrollará en el santuario mariano de Aparecida (Brasil).
«Mis hermanos obispos —declaró Mons. Eguren— han sido muy generosos en elegirme como uno de sus delegados. Mi anhelo y mi deseo es representarlos a todos y hacerme eco de sus inquietudes y también de las cosas que en la Asamblea que hemos tenido el pasado mes de enero, hemos conversado». La delegación de prelados peruanos está integrada por seis obispos elegidos por la asamblea de la CEP, además del cardenal peruano y el presidente de la Conferencia Episcopal a quienes les corresponde participar «por derecho propio» en atención al cargo religioso que desempeñan. Igualmente, Mons. Eguren, como Presidente de la Comisión de Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Peruana, expresó su «esperanza que en la V Conferencia en Aparecida, la familia aparezca como una prioridad en nuestro trabajo evangelizador y apostólico». El Obispo sodálite señaló que si bien en América Latina se mantiene «el sentido fuerte de familia», es verdad también que ella «está seriamente amenazada y tenemos que protegerla mucho más». En ese sentido, llamó a hacer todo lo posible por fortalecerla para que siga siendo «un cenáculo de fe y amor, un santuario de la vida». Unido al interés por la familia encontramos el de la juventud. Al respecto Mons. José Antonio señaló que «en la Conferencia de Puebla, la tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, junto con el tema de la opción preferencial por los pobres, los obispos hicieron una opción preferencial por los jóvenes». «Otro acento que se ha marcado mucho es la necesidad de la promoción de las vocaciones y la formación cada vez mejor de los candidatos al sacerdocio. Pero algo que recuerdo también con profunda satisfacción —subrayó el Obispo peruano— es la valorización de los movimientos eclesiales como estas nuevas iniciativas del espíritu de Dios que son realmente don del Espíritu Santo para la Iglesia del tercer milenio como respuestas para que los católicos, los laicos, puedan formarse en la fe pero sobre todo el dinamismo apostólico que los movimientos tienen de irradiar, llevar y proyectar esa fe a todas las realidades y esferas de lo social». La entrevista completa aquí
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