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Dos nuevos sacerdotes en el Sodalicio de Vida Cristiana Imprimir E-Mail

Lima, 15 (NE – eclesiales.org).- Dos diáconos miembros del Sodalitium Christianae Vitae fueron ordenados ayer sacerdotes, en el marco de una intensa celebración Eucarística en la ciudad de Lima. Ante centenares de miembros de la Familia Sodálite, familiares de los ordenandos, así como integrantes de diversas congregaciones religiosas, los diáconos Miguel Coquelet, de nacionalidad peruana, y Alexandre Arosa, de nacionalidad brasilera, recibieron el sacramento del orden sacerdotal de manos del Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú. Junto al Purpurado limeño concelebraron Mons. Kay Schmalhausen S.C.V, Obispo de Ayaviri, así como una gran cantidad de sacerdotes que ocuparon el amplio presbiterio de la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación.

A través de los cantos y oraciones, en un marco de profunda solemnidad, los participantes que colmaron el templo y lugares especialmente acondicionados fuera de él expresaron su alegría por los nuevos sacerdotes, siguiendo con gran atención y reverencia los diversos momentos de la emotiva ceremonia. Entre los presentes se encontraba D. Luis Fernando Figari, Fundador del Sodalitium Christianae Vitae.

Durante su homilía el Cardenal Cipriani alentó a los nuevos sacerdotes a la fidelidad, y pidió a todos los presentes rezar de modo especial por los sacerdotes. «A todos nos compete custodiar esta perla preciosa que es el sacerdote en la Iglesia», señaló. Por otro lado, destacó que «el gran enemigo de la Iglesia es el sacerdote tibio», invitando a losnuevos presbíteros a una entrega constante. «El sacerdote no se encuentra a sí mismo mientras no se entrega del todo (…) o el sacerdote es santo, o hace daño», recalcó, pidiendo a los ordenandos buscar la santidad "a toda hora".

«Amar -señaló más adelante el Purpurado- quiere decir aprender a conocer a Cristo. Esta escuela de la fe, esta escuela del amor de Cristo, nos debe hacer a los sacerdotes más humanos (…) Quien ama a Dios se vuelca de manera necesaria para ser amigo de Dios, de los hombres». «No se puede decir nunca 'basta' para el amor, para un amor de Dios que ha muerto en la Cruz», recordó luego. Al concluir su homilía el Cardenal Cipriani alentó a los nuevos sacerdotes a tener un profundo amor filial a la Virgen María, renovando siempre «su amor a la Virgen» y escuchando aquellas palabras de la Madre de Dios «Haced lo que El os diga».

G A L E R I A    D E    F O T O S



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