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«No sólo es posible ser santo, sino necesario» Entrevista a Fabio Santos, Aspirante al Sodalicio de Vida Cristiana Río de Janeiro (Brasil)
Una primera pregunta simple: ¿qué fue lo que más te llamó la atención de la Jornada Mundial de la Juventud?
Entre otras muchas cosas, lo que más me llamó la atención fue ver como nuestro viaje, en la condición de peregrinos, no se quedó sólo en nosotros, sino que era un viaje apostólico, éramos apóstoles en tierras distantes. Nuestra presencia en Alemania generaba, en las comunidades donde estábamos una gran ola de esperanza; las personas nos saludaban y agradecian por nuestra presencia, decían cuanto éramos importantes para ellas. Éramos un motivo de alegría y nuestro testimonio joven era muy importante para jóvenes alemanes. ¿A qué le atribuyes el entusiasmo de los jóvenes que no paraban de cantar y rezar? Creo que se debe a que la Iglesia estaba allí reunida, representada por  | El exigente camino a Marienfeld | personas de todo el mundo, unida por un motivo simple: estar junto al representante de Cristo. A pesar de que los idiomas eran muy diferentes, todos estábamos unidos por la fe, ansiosos por tener ese encuentro con el Papa, y sobre todo, un encuentro con el Señor Jesus.Me imagino que el amor a Jesús se respiraba con fuerza... Sí, todos estábamos ahí por amor a la Iglesia, al Papa, pero sobre todo por Aquél a quien él representa: el propio Jesús. Era impresionante como eso movió a miles de personas, por ejemplo voluntarios, a servir a otros muchos miles de jóvenes. Cuenta un poco de los días previos a la Jornada, en Roma. La peregrinación con el MVC fue muy rica y muy densa, una gran bendición fue el hecho de tener representantes de varias partes del mundo: Perú, Ecuador, Colombia, Brasil, Canadá, USA, Italia... Eso nos proporcionó una intensa comunión emevecista. Nuestra estadía en Roma tubo un especial momento de alegría: la audiencia con el Papa, donde pudimos sorprenderlo (risas) con nuestros gritos e escucharlo comentar “son fuertes’’ ...ese comentario nos hablaba mucho de quiénes somos y de cuál es nuestra misión. Otra cosa que me tocó mucho de ver Roma y la Iglesia en Roma es la experiencia de vivir entre santos, y ver las Basílicas era como percibir como el amor de Dios es capaz de formar rocas, firmes en la fe, así como Pedro, así como la Basílica de San Pedro, en cuyas columnas se veían imágenes de fundadores de órdenes religiosas...o San Juan de Letrán, en donde las columnas estaban respresentados por imágenes los once apóstoles y San Pablo como si fuese el duodécimo...en fin, eso daba muchas ganas de ser santo y me hacía pensar que es posible serlo. Y en Alemania, ¿cómo fue la experiencia? En Alemania era muy fuerte la sensación de ser movimiento, la unión se percibía especialmente en nuestros cantos, pues siempre teníamos fuerzas y alegría para cantar (a pesar del cansancio). Un momento especial fue nuestra caminata al Santuario de Neviges, donde ofrecimos un rosario y una larga peregrinación a través de los campos. Fue muy bonito manifestar juntos nuestro amor a Santa María. Me gustaba mucho cuando cantábamos ¡“Se ve, se siente, el Papa está presente’’! Con este lema nos uníamos a la multitud de jóvenes que estaban presentes después en Marienfeld. Era impresionante ver cuantas personas habían peregrinado para este encuentro con el Santo Padre, y para nosotros era muy intenso, pues nos uníamos en ese “venimos a adorarlo”. Allí lo más impresionante fue el momento de adoración con el Santo Padre frente a Jesús Sacramentado, y junto a un millón de personas... fue algo, por qué no decirlo, único, todos de rodillas en comunión con la Iglesia, en comunión con el Señor Jesús. Eso era lo que buscábamos: ese encuentro con Cristo... Lo encontramos en este sacrificio de amor por nosotros. Y ahora, qué se viene por delante? Lo que dije sobre Roma (¡ver tantos santos, tantas reliquias...hay una iglesia en cada esquina! ¡Y cada una es importante!), creo que resume lo que veo del futuro: es posible ser santo. Y no sólo posible, sino necesario. Antes creía en esa idea, sabía que tenía que ser santo, pero ahora lo he entendido bien, no me resulta algo pesado, que me viene de afuera, sino que me veo con una mayor y real disposición. ¡Todos tenemos que ser santos! Ver más fotos de la JMJ | Noticias Sodálites - Rio de Janeiro, 07/09/05 |
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