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Centenares de personas se reúnen en Lima para escuchar a Fundador de la Familia Sodálite Imprimir E-Mail

Lima, 07/03/08 (NE – eclesiales.org).- Ante más de dos mil integrantes de la Familia Sodálite el fundador de esta familia espiritual, D. Luis Fernando Figari, invitó en la Arquidiócesis de Lima a un mayor compromiso evangelizador que se manifieste en la vida cotidiana. Centenares de personas, desde jóvenes a personas mayores, se congregaron en el Centro Pastoral Nuestra Señora de la Evangelización para la conferencia del fundador del Movimiento de Vida Cristiana, que se desarrolló bajo el lema "Apóstoles del Señor". La gran multitud presente cubrió los amplios espacios de ese centro pastoral, y muchos siguieron la conferencia a través de una gran pantalla que pasaba las imágenes y el audio de las palabras del Fundador del MVC.

Durante sus palabras D. Luis Fernando Figari recordó el lema elegido por el Papa para la Conferencia episcopal latinoamericana realizada en Aparecida -en la que participó como invitado especial del Santo Padre- "Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos, en El, tengan vida", iniciando su reflexión invitando a tomar consciencia de lo que estas palabras significan. Señaló que ese lema era como una síntesis de inmensa fuerza y un envío para los cristianos de América Latina.

En la primera parte de la vibrante conferencia, que llamó compartir, reflexionó sobre la situación actual del mundo, que evidencia una "crisis" y una "sociedad con valores trastocados". Asimismo lamentó la presencia en muchos católicos de lo que llamó "virus de la rutina", que "ciega a muchos a la luz, hace invisible al mensaje" y "sordos al susurro del Espíritu", impidiendo a las personas ver la realidad y actuar conforme a ella. Al respecto continuó reflexionando sobre la presencia de una "cultura de muerte", que "no solo mata, sino que no produce vida, y atenta así contra el Plan de Dios".

Ante esta situación trágica, afirmó, muchas personas están "anestesiadas, no se dan cuenta" y viven a "un ritmo acelerado de fuga". Como señal de esto señaló la "soledad de muchas personas en medio de la multitud, el hastío en medio de tanto quehacer, el doble corazón" que lleva a una ruptura de lealtades a Dios y al mundo que se opone a Dios, y afirmó que esto lleva a que muchos queden atrapados en esa ruptura entre fe y vida y que no reflexionen sobre preguntas esenciales, como "quién soy, para qué he nacido, a dónde voy". "Se busca evitar estas preguntas con la fuga", enfatizó. Indicó que la "rutina" era un vicio gravísimo en nuestro tiempo y ante el que se debía reaccionar con energía pues al rutinizar lo valioso lo tornaba invisible. Al respecto exhortó a todos los presentes a "cuidarse de la rutina. No hacerlo es correr a toda velocidad hacia la ruina personal, ruina para la eternidad".

Más adelante, usando varios ejemplos didácticos, afirmó la necesidad de "hacer silencio" para poder "oír la Palabra con la fuerza que ella tiene", abriéndose a los misterios de Dios que son "una sinfonía". "Dios habla en la calma, en la interioridad, en el silencio", destacó, invitando asimismo a "admirar la belleza de la verdad, entusiasmarse con el bien que esa verdad revela y hace patente".

El Fundador de diversas asociaciones eclesiales extendidas en los cinco continentes exhortó luego a una mayor conversión, yendo "hacia lo esencial" y "no dejándose engañar" por ilusiones, avanzando "hacia aquello que dura siempre, que es esencial", viviendo la cuádruple reconciliación con Dios, con uno mismo, con los demás y con la creación toda. "Vive el amor de Dios en la propia realidad, elimina las rupturas, obtén la unidad", enfatizó, señalando la necesidad de "poner todo el empeño para cooperar con la gracia, como enseña el Apóstol Pedro en su II Carta".

"Lo que interesa es la realización del ser humano según el Plan de Dios, recuperar la identidad de quienes somos, para poder así con la fuerza de la gracia ser más persona humana". Debemos "dejar tocarnos por la gracia, responder a ella con todo empeño", afirmó, viviendo con "coherencia, con ambición de felicidad, de realización, de alcanzar la Comunión de Amor". Al respecto, recordando las palabras de invitación pronunciadas en Roma para la Familia Sodálite por el recordado Papa Juan Pablo II, las recordó y señalo a los miembros de esta familia espiritual con las palabras del Siervo de Dios la necesidad de ser "artesanos de reconciliación".

Recordando nuevamente el lema propuesto por el Papa Benedicto XVI destacó la necesidad de "ser discípulos, dejarse transformar por Jesús" y "misioneros, anunciando esa riqueza a tiempo y destiempo", alentando de modo especial a una vivencia de la "caridad social, a la promoción humana, que quiere servir al más necesitado" y "construir un mundo más justo, pacífico, reconciliado".

En la última parte del intenso discurso que duró casi hora y media, L.F. Figari reflexionó sobre el tema de la vocación, realizando una distinción esencial entre "vocación" y "carrera". El tema de la vocación, señaló, es "un tema que debe plantearse todo ser humano para no errar", para que "desde la libertad, descubriendo el Plan de Dios" avance "por el sendero de la vocación, responda a su llamado, siempre a la santidad, ya sea por el matrimonio, el sacerdocio o la vida consagrada". Al respecto señaló que la elección de carrera o profesión debe ser un segundo momento, tras haber discernido lo principal que es el tema de la vocación. Invitó a los numerosos padres de familia presentes a que educaran a sus hijos, si los tenían y estaban en edad para ello, a un discernimiento vocacional auténtico, buscando lo que Dios les está diciendo, "pues Dios, que es Amor, quiere el bien para cada uno". Por ello, señaló se hace necesario descubrir cuál es su llamado para uno, sin miedos. Repitió las palabras del Papa Benedicto sobre que "Cristo lo da todo", pronunciadas al inicio de su Pontificado.

Al concluir dedicó un tiempo a la persona de Santa María, partiendo de una reseña de lo que enseña la fe de la Iglesia sobre la Santísima Virgen y deteniéndose a analizar el Testamento del Señor Jesús en la Cruz. ¡He ahí a tu Madre! Señaló a la Virgen como "síntesis de perfecta discípula y misionera", quien vivió estas realidades "por excelencia". "Por Cristo a María, y por María más plenamente al Señor Jesús", planteó y desarrolló esos conceptos en palabras llenas de entusiasmo. "Ella es puerta, escuela, camino para llegar a Jesús", para entrar "en sintonía" con El. Exhortando a los presentes a un mayor compromiso cristiano, el Fundador de la Familia Sodálite termino su discurso invitando a "ser apóstoles y misioneros para ser santos. ¡Misión a cumplir! ¡Tarea que realizar! Seamos apóstoles del Señor Jesús. ¡A evangelizar!".


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