| Diario La Nación, Costa Rica, 08/10/05 |
Laico fundador latinoamericano participa en el actual Sínodo de Obispos en Roma Claudio M. Solano C. Director Escuela SocialJuan XXIII El papa Benedicto XVI nombró al fundador del Sodalicio de Vida Cristiana (SCV), don Luis Fernando Figari, de 58 años, para participar de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que comenzó este 2 de octubre en el Vaticano. El importante nombramiento es motivo de gran alegría para la Iglesia latinoamericana y manifiesta la importancia del compromiso de los laicos en la misión de la Iglesia. Figari es fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, sociedad de vida apostólica laical aprobada por S. S. Juan Pablo II en 1997, de la cual es su superior general. El Sodalicio es una institución de la Iglesia Católica que nació en Perú, mas, con el paso de los años y la marcha a servir pastoralmente en otros países, hoy participa en la misión de la Iglesia en muchos lugares y lo integran personas de diversas nacionalidades. Hace apenas cinco meses que una Comunidad Sodálite, de cinco miembros, abrió en San José, y uno de sus miembros es un costarricense laico consagrado. Algo particular de esta joven comunidad es que está integrada por laicos consagrados y sacerdotes que, tras un proceso de discernimiento, han reconocido en sus vidas la vocación a consagrarse plenamente a Dios, realizar el apostolado y llevar una vida fraterna, aspirando a la perfección de la caridad según las constituciones que rigen al SCV. Sus miembros se llaman sodálites y ya trabajan apostólicamente en San José, en las que son sus áreas fundamentales de despliegue evangelizador: los jóvenes, los pobres, la evangelización de la cultura y las familias. Se trata de una comunidad eclesial surgida en 1971, de cara al tercer milenio de la fe, y se encuentra en las coordenadas del Concilio Vaticano II (1962-1963), acogiendo las orientaciones de los grandes documentos de la Iglesia. Figari, laico consagrado, también es fundador del Movimiento de Vida Cristiana, aprobado por la Sede Apostólica a nivel internacional en 1994. Igualmente ha fundado la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, las Siervas del Plan de Dios, así como la Hermandad Nuestra Señora de la Reconciliación y la Asociación de María Inmaculada. En el 2002, el papa Juan Pablo II lo nombró consultor del Pontificio Consejo para los Laicos. Las instituciones eclesiales fundadas por Figari comparten una espiritualidad común y constituyen la familia sodálite, cuyos miembros realizan labores de servicio evangelizador en 24 países de América, Europa, Asia y África. El importante encuentro vaticano -el sínodo undécimo desde finales del Concilio Vaticano II- culminará el 23 de octubre y viene reflexionando sobre el tema "La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia". El Sínodo de los Obispos es una asamblea creada por el papa Pablo VI en 1965, que se reúne en ocasiones especiales para mantener vivo el espíritu nacido de la experiencia del Concilio Vaticano II y reflexionar sobre determinados temas elegidos directamente por el Santo Padre. Aunque se trata de una asamblea de obispos de diversos países, el papa puede invitar a participar a sacerdotes y laicos que aporten a la reflexión de la asamblea. En este caso los participantes especiales son 26, entre quienes se encuentra Luis Fernando Figari, quienes podrán intervenir con un discurso en la Asamblea Plenaria, así como participar en las sesiones diarias de las comisiones especiales llamadas Círculos Menores. Figari quien recibió la noticia "con alegría y gratitud", afirmó que se trata de una ocasión especial "para servir a la Iglesia y al Santo Padre". El nombramiento de Figari para participar en el Sínodo se enmarca en la gran preocupación de la Iglesia por impulsar la participación activa de los laicos en la vida y misión eclesiales. Es también una invitación a vernos representados por los laicos que asisten a esta importante reunión y una invitación a que todos nos comprometamos a poner de nuestra parte en la gran misión que el Señor Jesús confió a su Iglesia, siempre atentos a la voz y orientación del Santo Padre, hoy Benedicto XVI, y de nuestros pastores.
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